jueves, 29 de marzo de 2012

Hay hijos que tienen una enfermedad del alma y se llama ingratitud.
Cuando una persona no tiene armonía en su alma, en sus emociones,

cuando no puede agradecer, está enferma.
Un hijo que no agradece es un hijo que ha sido sobreprotegido.
La ingratitud es el producto de la sobreprotección.La sobreprotección tiene que ver con padres que les dieron todo a sus hijos,
y siempre les solucionaron todos sus problemas.
Hay mamás que se desviven por sus hijos para darles de todo y
ellos no tengan que hacer nada.
Ese tipo de hijos crecen creyendo que es esa la obligación de los padres,
por lo tanto piensan que no hay nada que agradecer.
Un hijo sobreprotegido puede convertirse en un hombre tirano o en un hijo débil.
El hijo tirano es aquel que tomó el lugar de poder en la casa, y se convirtió en el centro de atención. Este tipo de hijos ocupan un lugar que no les corresponde.
Los padres frente a un hijo tirano asumen la posición de víctima.
Son esa clase de hijos que usan las cosas de sus padres sin permiso y creen que no tienen por qué explicar a sus padres lo que van a hacer.
Ellos demandan atención y siempre quieren ser el centro.
Nuestra debilidad hace que nuestros hijos se vuelvan tiranos.

Toda área débil que haya en tu vida, sin haber sido sanada,
será la puerta de entrada a la tiranía de los demás.
Pablo dice: “ Cuando soy débil, soy fuerte.”
Desde la debilidad a la fortaleza hay un proceso.
Lo primero que tienes que hacer es reconocer tu área débil para
poder fortalecerla y ponerle nombre.
Tienes que saber que hay una gran diferencia entre reconocer una debilidad

y ser una víctima de las circunstancias.
Las mujeres nos hemos manejado toda la vida creyendo que ser víctima
y ser débil es lo mismo; pero una cosa es ser víctima y otra cosa es ser débil.
Cuando yo me considero víctima estoy hablando de un estado permanente de vida.

En cambio Pablo habla del área débil; ser débil es un comienzo.
Si reconozco una debilidad puedo trabajar sobre ella para hacerla una fortaleza en mi vida.
Eso que te cuesta hacer con tus hijos tenés que practicarlo, porque
cuando lo practicás estás llevando una debilidad a una fortaleza.
Accionar duele, estresa.
Decir ‘no’ estresa y duele; que tu hijo cumpla un castigo porque
hizo algo que no debía, te da lástima, pero tienes que hacerlo,
porque vas a adquirir fuerza y eso hará que tu hijo no se convierta en un tirano.
Tenemos que ubicar las cosas como verdaderamente tienen que estar ubicadas,
padres siendo padres, e hijos siendo hijos.

2 comentarios:

  1. No en mi caso yo le di limites y fui muy estricta con ella, esperaba que sea algo grande que no le falte nada, apenas cumplió los 18 se fue con un chico y adopto su familia como suya al punto que es mi vecina frente a frente y no me conoce cierra las cortinas para que no la vea pasa y no saluda la llamo y me dice que va ha venir a verme y no lo hace,

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  2. No en mi caso yo le di limites y fui muy estricta con ella, esperaba que sea algo grande que no le falte nada, apenas cumplió los 18 se fue con un chico y adopto su familia como suya al punto que es mi vecina frente a frente y no me conoce cierra las cortinas para que no la vea pasa y no saluda la llamo y me dice que va ha venir a verme y no lo hace,

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